jueves, 30 de noviembre de 2017

Adviento









Adviento
El domingo 3 de diciembre comienza el tiempo de Adviento.
Es el tiempo en que los cristianos nos preparamos para la Navidad que es el nacimiento del Salvador, nuestro Señor Jesús. Y para esa espera que abarca cuatro domingos en todos los altares de coloca la corona de Adviento, palabra que significa Venida.

Se arma la corona o guirnalda con follaje verde y cuatro velas, tres violetas y una rosa. Cada domingo se enciende una, hasta llegar a la Navidad.





lunes, 20 de noviembre de 2017

La anciana egoísta.


He encontrado un cuento del Padre Mateo Bautista, me resultó muy simple y aleccionador.



Era una señora  Anciana que nunca pensaba en los demás. ¡Que poco generosa que era!
Un día un mendigo, un miserable mendigo pasó por su puerta y le pidió:
—¡Por el amor de Dios, una limosna por favor!
La vieja lo miró con asco. El hombre insistió.
—¡Una limosna por el amor de Dios!
La vieja que en realidad iba al basurero a tirar una planta de lechuga podrida, al ver que una hoja estaba sana, se la arrojó al pobre hombre.
—¡Toma y lárgate de una vez!

Paso el tiempo y la señora murió. Y como era de esperar, en vez de subir a los cielos, la mujer cayó de cabeza en el infierno.
Una mañana que el Señor leía el libro de la vida se encontró que aquella mujer estaba en el infierno.
—Pedro…
—Sí Señor, ¿qué sucede?
—¿Cómo es que está señora,  fue al infierno?
Pedro le explicó lo mala y avara que la mujer había sido en vida.
—Pero aquí dice que una vez le dio una planta de lechuga a un pordiosero.
—Si Señor, lo que no dice es que la planta estaba podrida.
—Pedro, una hoja estaba sana… y ese  mendigo era yo mismo.
—¡Señor!
—Toma la hoja y con ella trae a la anciana al cielo.
Obediente, Pedro tomó la hoja sana de la lechuga y con ella bajo al infierno.
—Clorinda…  ¡Clorinda Benítez!
Al rato se escuchó la respuesta:
—¿Quién me llama?
—Soy Pedro. El Señor dice que hubo una equivocación, porque una vez le diste una hoja de lechuga a un pordiosero. Acá te mando la hoja, sube.
Rápidamente, Clorinda se aferró a la hoja tratando de ascender. Pedro tiraba y la vieja subía. Los demás condenados al ver la posibilidad de salir del infierno, se prendieron a sus piernas y los otros a los otros. Al rato era una cadena humana todos agarraditos de Clorinda. La vieja al notar que todos se prendían  de ella, comenzó a dar patadas a diestra y siniestra, gritando:
—Fuera desgraciados, fuera, que planta de lechuga podrida era mía.
Y en ese momento…  la hoja se rompió.

La solidaridad
es algo más
que  dar.




 Esta historia fue publicada hace algunos años, hoy la presento corregida.

Rosa

jueves, 2 de noviembre de 2017

Seguir tus huellas.






Que no me apegue Señor

a los bienes de la tierra.

Que no me importe el rechazo,

la incomprensión

o la burla.

Si es desafío  seguirte

dame fuerzas  que tú puedes,

aunque  deje  jirones

de mi cuerpo cada día

y deba aprender de nuevo

que tus huellas son camino, verdad y vida.

Amén.

jueves, 26 de octubre de 2017

Los otros y nosotros.




Una historia que me resultó interesante y por eso la comparto:


“Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.
¡Pues, vive como las flores! - advirtió el maestro.
¿Y qué es vivir como las flores? - preguntó el discípulo.
Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín. Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos. Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden y te afecten. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse. Ejercita pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera”.

Anónimo.

miércoles, 4 de octubre de 2017

San Francisco de Asís.


4 de octubre, día de San Francisco de Asís.

ORACIÓN SIMPLE  DE SAN FRANCISCO DE ASÍS


Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz. Donde hay odio, que lleve yo el Amor. Donde haya ofensa, que lleve yo el Perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la Unión.
Donde haya duda, que lleve yo la Fe.
Donde haya error, que lleve yo la Verdad.
Donde haya desesperación, que lleve  yo la Alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.

Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado como amar.
Porque es:

Dando, que se recibe; Perdonando, que se es perdonado; Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna


Amén.

martes, 3 de octubre de 2017

Transito de San Francisco.



Hoy, 3 de octubre, se recuerda el día que el santo de Asís partía de este mundo rumbo al Padre. 

Últimos momentos del santo




Al anochecer del sábado 3 de octubre, a pesar de haber ya obscurecido, las alondras seguían revoloteando alrededor de la casa donde Francisco yacía moribundo. A los presentes les pareció la señal de que había llegado el momento. Le faltaban dos o tres meses para cumplir 45 años. Había segundo al Señor durante más de 20 y los dos últimos los vivió crucificado y gravemente enfermo. Uno de los muchos hermanos presentes vio su alma elevarse como una estrella, grande cuanto la luna y brillante como el sol, sobre una nubecilla blanca. Muy lejos de allí, en el sur de Italia, fray Agustín de Asís moría a la misma hora, exclamando:¡Espérame, padre, espérame, que me voy contigo!. Otro fraile lo vio vestido de diácono y seguido de un cortejo de personas que le preguntaban: ¿No es ese Francisco?", ¿No es Cristo?, y el fraile a todos respondía que sí, pues a todos les parecía la misma persona. También el obispo Guido, ausente de Asís por una peregrinación, lo vio en sueños que le decía: Mira, padre, dejo el mundo y me voy a Cristo.






martes, 19 de septiembre de 2017

A las manos de la Virgen María







Le canto a tus manos
de madre,
puñadito    de violetas,
azuladas de frío y ternura.
Tus manos María,
Caminadoras de sartenes
y cocina.
Entre ellas creció el amor de los amores
el milagro de tu vientre
le dio vida.

A la luz del prodigio,
tus manos
fueron cobijo, consuelo y caricia.
Ayudaron a manifestar la gloria
y cayeron desoladas
al ver   al amor, dejar la vida.



Adviento

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