miércoles, 26 de octubre de 2016

El Espíritu Santo.




Sucedió en una reunión de catequesis. En pocas semanas los niños recibirían el sacramento de la confirmación.

La catequista era muy joven, tal vez demasiado, se puso de pie frente a los padres  de su grupo de catecúmenos y realizando la señal de la cruz dio por comenzado el encuentro. Una religiosa, Sor Marisa,  la acompañaba en silencio.

En pocas semanas los niños iban  a recibir al Espíritu Santo, el tema era la confirmación.

La joven hablaba tan pausadamente que los padres la seguían con interés. De pronto alguien preguntó de forma intempestiva: ¿Y quién es el Espíritu Santo?
Todos los ojos se volvieron a la religiosa, que guardó silencio,  comprendieron que la forma y el modo  en que fue expresada la pregunta, era un desafío.

La catequista sin perder su modo coloquial de hablar, respondió:
—El Espíritu Santo es la tercera persona de la Santísima Trinidad, es el amor que une al Padre Dios  y al hijo Jesús y por él nos ha sido revelado, es la fuerza que hace que la Iglesia se mantenga en pie a pesar de sus muchos años y las tantas tormentas que la han azotado, es el regalo que El Señor Jesús  nos ha donado para que podamos ser buenos cristianos, es nuestro impulso, nuestro respaldo. Lo recibimos en el Bautismo, es el Espíritu de la verdad  y es quién nos da las palabras necesarias para responder por él. Y es también la fuerza que mantiene en pie a la Iglesia a pesar de tantas tormentas internas y externas que la han atacado durante estos más de 2000 años del cristianismo.

Se hizo silencio, hasta que una madre se puso de pie y aplaudió. Todos la acompañaron. El señor que había intentado descolocar a la joven catequista con su pregunta, agachó la cabeza y guardó silencio.



martes, 18 de octubre de 2016

El perdón.




Varias veces enseñó Jesús a sus discípulos que debían perdonar. Y lo dejó inmortalizado en el Padre Nuestro: “Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.”(LC,11-4)
Sin embargo a pesar del énfasis que el Señor puso en este tema, pocas cosas hay que  nos cuestan tanto a los cristianos, como perdonar.

Solemos creer que el que perdona pierde, en realidad el que perdona gana. Porque perdonar es quitarnos una espina dolorosa e infectada, capaz de envenenar nuestra vida. El odio causa mayor daño a quien lo tiene que a quien lo recibe.

Por eso cuando Jesús pidió que perdonemos a los demás, no lo hizo pensando en los demás, lo hizo pensando en nosotros. En el proyecto de Jesús esta que sus seguidores sean gente sana y que puedan vivir la vida en plenitud.  Él mismo lo afirmó:”Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. (Jn 10-10)


Fragmento extraído del libro:”Enigmas de la Biblia” Nº 5 de Ariel Álvarez Valdés.


martes, 11 de octubre de 2016

Jesús y el zapatero (Facundo Cabral)




Cuento De Facundo Cabral
Dios tomó forma de mendigo y bajó al pueblo, buscó la casa del zapatero y le dijo: Hermano, soy muy pobre, no tengo una sola moneda en la bolsa y éstas son mis únicas sandalias, están rotas, si tú las arreglas, me haces un favor.
El zapatero le dijo, estoy cansado de que todos vengan a pedir y nadie a dar. El Señor le dijo, yo puedo darte lo que tú necesitas. El zapatero desconfiado viendo un mendigo le preguntó. ¿Tú podrías darme el millón de dólares que necesito para ser feliz? El Señor le dijo: yo puedo darte diez veces más que eso, pero a cambio de algo. El zapatero preguntó ¿A cambió de qué? A cambio de tus piernas.  El zapatero respondió para qué quiero diez millones de dólares si no puedo caminar. Entonces el Señor le dijo,  puedo darte cien millones de dólares a cambio de tus brazos. El zapatero respondió: ¿Para qué quiero yo cien millones de dólares si ni siquiera puedo comer solo? Entonces el Señor le dijo: bueno, puedo darte mil millones de dólares a cambio de tus ojos. El zapatero pensó un poco: ¿Para qué quiero mil millones de dólares si no voy a poder ver a mi mujer, a mis hijos, a mis amigos? Entonces el Señor le dijo: ¡Ah, hermano! Qué fortuna tienes y no te das cuenta.




miércoles, 5 de octubre de 2016

San Francisco de Asís.






El 4 de octubre es el día en la Iglesia recuerda a su Santo más humilde; San Francisco de Asís.
Que mejor que prepararnos para ese día con la oración simple que nos lo recuerda y lo hace presente por su enseñanza de Paz y Bien.


Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz .
D
onde hay odio, que lleve yo el Amor.

D
onde haya ofensa, que lleve yo el   Perdón.
D
onde haya discordia, que lleve yo la Unión
D
onde haya duda, que lleve yo la Fe.
D
onde haya error, que lleve yo la Verdad.
D
onde haya desesperación, que lleve yo la Alegría.

D
onde haya tinieblas, que lleve yo la Luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
Dando , que se recibe;
Perdonando, que se es perdonado;
Muriendo, que se resucita a la
Vida Eterna.







San Francisco de Asís.

4 de octubre, día de San Francisco de Asís. ORACIÓN SIMPLE  DE SAN FRANCISCO DE ASÍS Oh, Señor, hazme un instrumento de Tu Paz...